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¿Eres Workaholic y no lo sabes? Que el trabajo no acabe contigo

Paul Lafargue escribió su ensayo 'El derecho a la pereza' en 1883 y hoy, más de un siglo después, sigue siendo tema de discusión. Incluso, inventamos una palabra para explicar lo que nos sucede cuando no podemos parar de trabajar: ser

workaholic

.
Solemos identificar la adicción al trabajo como algo positivo y la pereza como algo negativo; sin embargo: ¿cuándo fue la última vez que te diste un momento para ver tu alrededor, para salir de la oficina a ver la calle y notar lo que sucede a tu alrededor?
La recreación es un aspecto que nos complementa como personas, ¡no la deseches!
Quizá te identifiques como workaholic o todo lo contrario, por ello, aquí te compartimos algunos puntos para

identificar si sufres de una adicción a tu trabajo

:
  1. No puedes evitar pensar en tu trabajo. Estés donde estés, piensas en los pendientes laborales. Tus amistades, tu pareja, tu familia, llegan a desesperarse pues no tienes otro tema de conversación.
  2. Tu prioridad está en la oficina. No importa si hay una reunión familiar importante; tu trabajo está primero y no dejas de ver tu teléfono por si es necesario que vayas a trabajar. Aunque sea en horario fuera del trabajo, cualquier correo es contestado en minutos.
  3. Tus niveles de estrés y ansiedad están en constante aumento e incluso buscas tener más trabajo para mantener esos niveles. Crees que relajarte te provocará un colapso y depende de qué tan fuerte es tu adicción al trabajo, puede ser cierto.
  4. Recuerdas tus últimas vacaciones como un sueño viejo y desgastado. No recuerdas cuándo fue la última vez que saliste de la ciudad y no tienes planes de tomar un descanso porque 'hay mucho por hacer'.
  5. ¿Tomarse el tiempo de comer? Para qué si puedes comer en tu lugar de trabajo mientras adelantas algunas entregas o si puedes comer en 15 minutos o menos.
  6. 'Solo es un resfriado' es tu frase favorita cuando una enfermedad está por dejarte en cama. ¡El trabajo es primero y no hay tiempo de mostrar debilidad!
  7. Odias pedir ayuda o delegar el trabajo. Crees que solo tú eres capaz de hacer las cosas bien y que solo tú te tomas con la suficiente seriedad el trabajo.
  8. Tus fines de semana dejaron de existir para convertirse en días extra de trabajo, en los que puedes adelantar pendientes y llegar con mayores avances en comparación con tus colegas.
  9. Cada vez más personas cercanas te dicen que eres insoportable. No entienden que vives en constante estrés y que sufres una adicción tan peligrosa como a cualquier droga sintética: eres

    adicto al trabajo

    .
  10. Crees que exageramos y que no es malo estar comprometido con tu trabajo.

    Si te identificas con cualquiera de los puntos anteriores, es muy probable que sufras de una adicción al trabajo y para tu mala suerte, esto puede acabar con tu productividad si no es tratado.
En búsqueda de la autorrealización
Es verdad que hay momentos en los que la carga de trabajo nos abruma y no sabemos de dónde sacar más tiempo para acabar con los pendientes, sin embargo, esto no debería ser la norma.
De acuerdo con la teoría de la motivación humana del psicólogo Abraham Maslow, los seres humanos tenemos una serie de necesidades y deseos.
Este psicólogo desarrolló la pirámide de Maslow, en la que se explica cómo los seres humanos vamos cubriendo necesidades, desde las más básicas hasta las más complejas, para lograr la autorrealización.
En el primer nivel se busca cumplir con necesidades fisiológicas como respirar, comer, descansar y el sexo, entre otras.
En el segundo nivel, nuestras necesidades se basan en la seguridad: física, laboral, económica, familiar, de salud.
El tercer nivel habla de necesidades de afiliación: buscamos amistades, dar y recibir cariño, nuestra pareja.
El cuarto nivel busca cubrir las necesidades de reconocimiento, desde el propio hasta el respeto y la confianza de otras personas, buscamos mostrarnos como personas exitosas: aquí entra la adicción al trabajo. Somos capaces de autosabotearnos con tal de cubrir esa necesidad de reconocimiento.
Sin embargo, el quinto nivel es la autorrealización, es este nivel en el que nos despojamos de prejuicios, aceptamos las cosas como son, somos capaces de resolver problemas sin mayores aspavientos, nos volvemos más creativos y espontáneos.
Y sobre todo, reconocemos las necesidades que tenemos que cubrir para sentirnos 'completos', entre ellas, el descanso, el ocio y la diversión.
Si no sabes si eres workaholic, te proponemos el siguiente ejercicio:
Ve a un parque que no conozcas y siéntate en una banca. Apaga tu teléfono y observa el cielo, ¿cómo se mueven las nubes?; observa a la gente, ¿cómo caminan, se notan estresadas?; observa el pasto, ¿es verde, es amarillo?; observa los autos, ¿qué pensará la gente que va en su auto en ese momento?
Observa, reconoce olores, ruidos, sonidos.

Relájate y verás cómo llegas más concentrado y productivo a tu siguiente jornada laboral.
Haz de la tranquilidad tu estilo de vida. Un buen consejo para que el trabajo no te agobie y tampoco te llenen las dudas de qué hacer si llegases a perderlo es contrata un seguro de desempleo, así frente a cualquier situación involuntaria estarás preparado.